Desde el inicio de la humanidad, el ser humano ha buscado a Dios.
Las religiones reflejan esa búsqueda, pero no todas ofrecen la misma respuesta.
La Biblia no ignora esta realidad:
“Para que busquen a Dios, si en alguna manera palpando puedan hallarle” (Hechos 17:27)
Budismo: conciencia del sufrimiento
Reconoce el dolor humano, pero ignora la raíz espiritual del pecado.
Cristo ofrece redención, no evasión.
Hinduismo: disciplina sin redención
Valora la constancia, pero confía en el esfuerzo humano.
La Biblia enseña salvación por gracia.
Islam: reverencia sin relación
Exalta la grandeza de Dios, pero no revela su paternidad.
En Cristo somos hijos, no solo siervos.
Judaísmo: la promesa incompleta
Posee la Ley y los profetas, pero rechaza al Mesías prometido.
Jesús es el cumplimiento de las Escrituras.
Cristianismo: la plenitud revelada
Cristo no vino a fundar una religión,
vino a restaurar la relación entre Dios y el hombre.
“Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14:6)
Conclusión
El despertar espiritual no se encuentra en rituales, filosofías o leyes.
Se encuentra en una Persona: Jesucristo.